Tiempos viejos. Tiempos salvajes.

Karl Marx nos enseñó que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. No me voy a apartar un milímetro del descubrimiento del maestro. Menos aún en estos tiempos de confusión planificada desde los aparatos ideológicos del poder, a fin de garantizar su dominio.

Saben bien que desposeernos de las categorías del materialismo histórico, es como desnudarnos y despojarnos de nuestras armas en pleno combate. Lo más asombroso de todo es como sectores cada vez más amplios de las fuerzas ‘hostiles’ al capital aceptan, sumisas, el expolio conceptual, en nombre de una supuesta construcción de hegemonía cultural, desde la asunción del “sentido común” impuesto como visión general de toda la sociedad por las clases dominantes.

Tiempo habrá de analizar detenidamente como hemos llegado a este punto. Este texto no es más que una declaración de intenciones y una reafirmación de la máxima marxiana: en tanto existan las clases sociales existirá la lucha de clases. Y no es con renuncias ideológicas, ni con cesiones estéticas, que devienen en concesiones éticas, como conseguiremos asaltar los cielos.

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